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Lección 34. La ayuda de los colaboradores para alcanzar las metas. Motivar, evaluar, promover y premiar.

Un elemento clave para alcanzar las metas empresariales es sacar el máximo partido de los colaboradores. Es decir, saber utilizar las herramientas necesarias para que los miembros del equipo de trabajo desempeñen sus tareas de la manera más eficiente y eficaz. Existen una serie de elementos indispensables para conseguir estos objetivos: la motivación, evaluación, promoción y la remuneración.

A lo largo de la historia se han elaborado numerosas hipótesis en torno a la importancia de la motivación en la gestión del trabajo empresarial. Pero, a pesar de la diversidad de opiniones, todos los expertos están de acuerdo en que saber motivar es la habilidad más importante para mantener la cohesión. De hecho, sin cohesión no hay equipo. A pesar de que las motivaciones dependen de cada individuo, podemos establecer una serie de factores que ayudarán al directivo a promover esa motivación en el colaborador:

- Mantener la autoestima del colaborador: es fundamental desarrollar la capacidad del directivo para tratar al colaborador con dignidad y respeto. A la hora de ordenar una tarea determinada o resolver cualquier conflicto hay que saber escuchar y tener en cuenta los intereses del otro. Hay que emplear la inteligencia emocional, no sólo la racional.

- La evaluación del trabajo: es evidente que hay que mantener un control sobre el colaborador y corregir sus deficiencias en la labor, pero todo ello desde la confianza del directivo hacia el mismo y el deseo de éste de desempeñar eficazmente su trabajo. Se debe mostrar y aconsejar al colaborador, formándole sobre las áreas susceptibles de mejora.

- Las motivaciones individuales: el directivo debe averiguar cuáles son las motivaciones individuales de su equipo, es decir, lo que motiva a cada uno de los colaboradores. Hay que tener en cuenta que lo que interesa bastante a un empleado puede no interesar tanto a otro. Evidentemente, no sólo es el dinero la fuente de satisfacción del trabajador, también puede serlo la flexibilidad del horario laboral, el mayor poder de decisión, la promoción profesional, o la formación, por poner algunos ejemplos.

- Quejas y conflictos: otro punto crucial en la motivación es la importancia que tiene el hecho de resolver acertadamente las quejas y conflictos que se puedan dar en un momento dado. Toda queja o problema ha de quedar zanjada y resuelta. Para ello es indispensable la comunicación entre directivo y colaboradores. En muchas ocasiones, puede deberse a malentendidos, pero siempre han de solucionarse para evitar que el conflicto llegue a desequilibrar a todo el equipo.

- Promoción y premios: en relación con el apartado anterior, el colaborador también necesita como aliciente el reconocimiento por el trabajo bien hecho. Es otro elemento que genera motivación, ya que saber corresponder al empleado cuando desarrolla más dedicación de la acordada o resuelve satisfactoriamente una tarea compleja, por ejemplo, es básico para que exista un buen ambiente de trabajo.

- Participación en la toma de decisiones: el colaborador desea sentirse útil y, por ello, el directivo ha de demostrar que confía en la lealtad del trabajador y en sus buenos criterios. Por eso, es conveniente escuchar la opinión de los colaboradores en los temas que les competan, ya que este gesto les hará sentir que forman parte del equipo.

- Participación de los éxitos: Al igual que se le puede pedir a un colaborador que, en un momento dado de crisis empresarial, se esfuerce de manera excepcional, cuando una empresa pase por un éxito importante, se le ha de hacer partícipe de ello. Es fundamental reconocer y premiar el esfuerzo extraordinario del colaborador.

Estos factores que hemos citado harán que se cree el llamado "estado de flujo", un término desarrollado por el profesor Csikszentmihalyi. Esta acepción define el estado placentero que envuelven al individuo y al equipo cuando realizan una tarea realmente con satisfacción. Esta sensación hace que el colaborador esté inmerso totalmente en el trabajo y no superponga la noción del tiempo. El resultado final es el alto rendimiento.

"El estado de flujo", por lo tanto, tiene que ver con el deseo de hacer las cosas bien y de disfrutar realizándolas. Por ello es tan importante la motivación, porque todos los colaboradores de la empresa salen ganando. Además, la empresa obtiene un óptimo rendimiento de los colaboradores y éstos disfrutan desempeñando su trabajo, al tiempo que se sienten parte del proyecto. Se trata, en suma, de perseguir y conseguir el equilibrio entre lo que se ofrece y lo que se percibe por parte de cada uno de los miembros del equipo.